jueves, 30 de agosto de 2007

indiferentes

Se puede decir que le indiferencia si mata, y no es que duela el estomago, el dolor ha de ser por que las mariposotas que imaginariamente viven ahi y se alborotan al sonido de la voz del amado, a su tacto, a su presencia... ese revoloteo se apaga, la indiferencia es una asesina implacable que no perdona., y uno confunde ese dolor en el pecho como la cantidad de innumerables veces que la vicera cardiaca estalla en pedacitos, hay un mini-uno (es decir un clon pequeño, etereo de uno mismo) con la tediosa tarea de reunir los minusculos pedazos del estallido cardiaco y volver a aglomerarlos para no dejar de tener corazon y dejar de sentir... y ese mini-uno muy a menudo deserta y se va ¿a quien le gusta hacer una y mil veces lo mismo sin resultados y sin recompenzas?... y ese dolor en el pecho ya no puede ser el corazon rompiendose en pedazos... ya esta roto, debe ser el fantasma del mismo agonizante y condenado a revivir una y otra vez el horror de descubrirse vacio.
Indiferente a otro o indiferente a todo, el sentimiento aniquila hasta a quien la engendro, pues el veneno mas potente parece un terron de azucar si hay que compararse con la indiferencia de un ser humano a otro y el indiferente sucumbe al hechizo de pasar por la vida como una hoja en blanco.

0 Comments:

Post a Comment